El delirio etimológico ya es epidemia


"De acuerdo con lo explicado en sus columnas del 10 y 17 de agosto, he llegado a la conclusión de que la etimología de alumno como «alumni (falto de luz)» dada en la Revista del día 9 en el artículo «Papá, yo te explico» es errónea. ¿Podría usted confirmar mi deducción?", escribe María Rosario Zavala Esteves.

En efecto, el disparate, que yo no conocía (cada día se aprende algo nuevo), es similar al que explica adicto como formado con el prefijo -a- privativo más dictum, pero peor todavía, porque dictum por lo menos existe en latín, mientras que lumni no significa nada. La palabra más parecida es lumen, luminis, que significa luz, pero con ese criterio el verbo alumbrar, que sí viene de lumen, significaría 'quedarse a oscuras'.

En cuanto a la palabra alumnus, no sólo designa personas (el que se cría como hijo en una familia, el pupilo de un tutor, el nativo de un país y, sólo en último término, el discípulo o seguidor de un filósofo, orador, etcétera), sino también las crías de los animales y los renuevos de las plantas.

Y la docente Elsa Irene Scopazzo también aporta lo suyo: "Entre las etimologías fantásticas, cito una impunemente explicada en un programa radial: «No debemos decir aborígenes, sino pueblos originarios porque -ab- significa 'sin', o sea que serían pueblos sin origen. ¡Qué barbaridad! -Ab- es preposición latina que significa 'desde', es decir, aborigen es el que está desde los orígenes, ya sean habitantes, plantas o animales. Las llamas eran aborígenes, pero las vacas no, por ejemplo".

Los romanos llamaban aborigines a los primeros habitantes, prerromanos, de Italia y consideraban esta palabra equivalente a indigenae (etimológicamente, 'nacidos u originados en el lugar') y al griego autóchthones ('de la tierra misma').

Ahora se les ha dado por hablar de pueblos originarios, creo que por "corrección política", pues no entienden lo que significa aborigen y les parece que indígena tiene una connotación despectiva (lo relacionan erróneamente con indio, palabra que etimológicamente no tiene nada que ver).

Y, como suele suceder en estos casos, el remedio es peor que la enfermedad, porque el adjetivo 'originario' necesita una indicación de lugar, y los inmigrantes y sus descendientes también son originarios de un lugar, aunque el lugar sea otro.

Fuente: Lucila Castro - LA NACION, Lunes 24 de agosto de 2009

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